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Author Topic: La Luna, el Ego y las distorsiones del ego patriarcal  (Read 166 times)
Gonzalo
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« on: Jun 21, 2016, 02:54 PM »

Hola a todos los que vienen aquí a leer y aprender sobre la AE,

Les propongo comenzar este tópico en el que estaré hablando sobre el arquetipo de la Luna desde una perspectiva de AE, y específicamente sobre lo que se llama ego o personalidad. Qué es el ego? El primer punto a entender es que el ego es simplemente una parte del Alma, un vórtice concentrado de la energía del Alma, que posee una función de integración de la experiencia.

Tenemos que recordar que Plutón, el Alma, es de naturaleza fundamentalmente subconsciente. La mayoría de las personas no son conscientes de su Alma, o de los contenidos de su Alma, sino en un grado muy reducido.  Sólo a través del vehículo de la experiencia en cada vida, y vida tras vida durante muchas vidas, es que el Alma deviene progresivamente consciente de su propia realidad interior. En otras palabras, lo subconsciente deviene consciente en la medida en que los contenidos del Alma se van haciendo conscientes y así van siendo integrados en la auto-consciencia consciente que el Alma mantiene a nivel del ego. El ego es el vehículo a través del cual ocurre esta función de integración potencial de la experiencia momento a momento, y en forma progresiva. Así, el ego, la Luna, permite al Alma tener una auto-imagen, un auto-concepto, y un nombre propio. Así, cada uno puede decir: ‘yo soy Gonzalo’ o ‘yo soy José’, etc., y ‘yo soy así, a mí me gustan tales cosas, a mí me desagradan tales cosas, etc.’ De nuevo, este auto-concepto representa en cada caso un cierto grado de integración de la realidad interior de cada Alma, y según cada caso va a representar en mayor o menor medida aspectos de la realidad de la naturaleza de deseos de cada persona o Alma. Por ejemplo, supongamos una persona que por las razones que sean tiene un auto-concepto, una auto-imagen, de ser una ‘mala persona’.  Por ejemplo, una persona que en vidas anteriores ha sufrido intensas experiencias de persecución por las razones que sean; o alguien que en la vida actual ha nacido a través de una familia en la cual el niño ha sido enjuiciado o castigado de maneras que han afectado su autoimagen, debido al impacto emocional negativo de ese tipo de feedback en el entorno temprano. Esa persona puede tener un tipo de ego, una auto-imagen, un auto-concepto, que ha sido condicionado debido a ese tipo de experiencias, y que va a reflejar una porción de esa Alma de la persona: no la realidad total de lo que esa Alma es, sino una parte del Alma que está definida por esos sentimientos o esas dinámicas, y las cuales definen a su vez el tipo de ego o de personalidad de esa persona, debido al tipo de enfoque que existe en el Alma a través del foco concentrado de conciencia que representa al ego: la Luna. En cierto punto, esa persona podrá darse cuenta de que tales estados interiores, a través de los cuales se siente como una ‘mala persona’ sólo son una parte de su realidad interior, y descubrir por ejemplo, que interiormente abriga buenos sentimientos hacia otra gente y que, en realidad no es una ‘mala persona’. Al darse cuenta de ello, el individuo podrá integrar nuevas dimensiones de sí mismo, su Alma, en el auto-concepto. O supongamos el caso de una persona que por diversas razones, tiene un auto-concepto según el cual se define a sí misma como una persona ‘generosa, amable, bondadosa’ etc. Supongamos que interiormente también existen en el Alma de esa persona otro tipo de afectos o deseos, incluyendo por ejemplo intensos impulsos agresivos de los cuales no es consciente. Al igual que en el caso anterior, en cierto punto esta persona también podrá ‘darse cuenta’ conscientemente de estados interiores que no coinciden, o que contradicen incluso, el auto-concepto o auto-imagen que la persona tiene en pie. Así, por la vía de integración, la persona podrá redefinirse a sí misma, y llegar a decir, por ejemplo ‘sí, a veces tengo sentimientos amables hacia la gente, pero también soy capaz de enojarme mucho en ciertos casos porque hay cosas que no tolero, etc.’ De esa forma, se produce una evolución de la estructura del ego, y de la autoimagen, etc.

Este punto es muy importante de entender, porque aquellas dinámicas y estados internos que el Alma puede identificar conscientemente, e integrar en el foco consciente de consciencia del Alma sobre una base regular, tienen la posibilidad de evolucionar de forma más rápida a través de la dinámica de las decisiones conscientes que el Alma tome momento a momento. Esto es distinto de las dinámicas subconscientes que se mantienen como tales, y que como tales, siguen creando la realidad que cada persona crea para sí en su vida, de manera subconsciente.  Al hacerse conscientes, nuevos aspectos el Alma total pueden – potencialmente – evolucionar de manera acelerada.

Como hemos dicho, y de acuerdo a los principios de la AE basados en las Leyes Naturales, no sólo el Alma como tal se encuentra en un estado de devenir, o de evolución.  También el ego o personalidad evolucionan como tal, en función de las intenciones evolutivas de fondo que tiene cada Alma.

El punto es que podemos entender a través de la carta natal no sólo cómo es el tipo de ego/personalidad que cada Alma ha creado en su vida presente, sino también podemos entender exactamente las razones y los tipos de deseos debido a los cuales esa Alma ha creado ese tipo de ego. Esto significa que no es posible entender el tipo de ego de nadie, de forma personalizada, sin entender primero la naturaleza del Alma de esa persona. Plutón, el Alma, es el determinante de todos los factores de la carta natal. Por ello, en la AE siempre tenemos presente que para analizar el arquetipo de la Luna en la carta natal, tenemos que entender primero a Plutón.
A la vez podemos entender exactamente de qué forma está evolucionando el ego, en función de los deseos y necesidades del Alma en evolución – Plutón – a través de contemplar la naturaleza de los Nodos Lunares. El Nodo Sur de la Luna, en su posición por Casa y Signo, y la posición de su regente planetario, además de la misma Luna natal, simboliza los tipos de ego que el Alma ha tenido en vidas anteriores, como vehículo en esas vidas para integrar conscientemente su naturaleza subconsciente de deseos en evolución en esas vidas anteriores. Y el Nodo Norte de la Luna, y su regente planetario, también junto a la Luna natal, simboliza los tipos de ego que el Alma planea crear de cara al futuro, como vehículo de los deseos subconscientes que están siendo integrados en la consciencia en esta vida. El punto de polaridad de la Luna también es un vehículo arquetípico para la evolución de la función egocéntrica de la conciencia.

Todo esto es por supuesto, mucho más personalizado, rico y complejo, y mucho más útil que lo que pueden decir la mayoría de los estúpidos libros de astrología que sólo describen como se supone que son las posiciones lunares en los Signos. La AE permite a los astrólogos comprender exactamente la realidad de los clientes, y de cualquier persona.

En este tópico hablaremos de estos arquetipos en profundidad, y usaremos diversos ejemplos que demuestran estas ideas. Iremos paso a paso. Si alguien de quienes leen esto tiene preguntas que hacer, por favor hágalas. 

Bendiciones, Gonzalo
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Gonzalo
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« Reply #1 on: Jun 23, 2016, 10:13 AM »

Hola a todos,

Hablaremos en este tópico sobre el arquetipo de la Luna y sus distintas dimensiones. Como dijimos antes, la Luna se correlaciona con el tipo de ego o personalidad que el Alma necesita crear en cada vida. Ello es necesario a fin de que el Alma pueda tener una autoimagen, una imagen de sí, que le permita diferenciarse y atribuirse a sí la experiencia en curso.

De nuevo, la mayor parte del Alma – Plutón – es totalmente subconsciente para la mayoría de las personas, en tanto que la parte de la psique que es consciente para cada persona, el ego o personalidad, es sólo aquella parte del Alma que en cada caso resulta familiar y conocida para esa persona. Debido a que esa parte del Alma resulta familiar y conocida, representa seguridad emocional y psicológica para la persona debido a que esas son las formas en que la persona está acostumbrada a verse a sí misma. Verse a sí misma de una forma distinta, de una forma que amenace la consistencia de la autoimagen o ego, representa por el contrario, la posibilidad de inseguridad emocional y psicológica. Hay que tener presente que para la mayoría de las personas, la seguridad emocional es función de la auto-consistencia, es decir, de seguir viéndose a sí mismas de las formas en que están acostumbradas. La discontinuidad de ser implícita en dejar de reconocerse en las formas habituales, en el ya no ser como se ha sido o creído ser, pone en tela de juicio por así decirlo, la sensación de ser, y esa es la razón principal por la cual el cambio puede ser difícil.

La AE plantea, de acuerdo con las Leyes Naturales, que el ego es necesario por la función de integración que representa. Sin el ego, no podríamos ni siquiera decir nuestro propio nombre. No podríamos decir ‘esto lo hice yo’ o ‘esto no lo hice yo’. Hay sistemas espirituales que postulan la necesidad de desprenderse del ego. Eso simplemente no es posible.

A nivel anatómico, la energía que constituye del ego emana de un vórtice de energía/actividad que está situado a nivel del tronco cerebral, entre la medulla, la hipófisis y el hipotálamo. Es allí precisamente que se manifiesta primariamente el fenómeno de la conciencia individual, a nivel del Alma, y también a nivel del ego.  Esa energía emana, a nivel del sistema de chakras inherente del cuerpo astral, del chakra medulla, el cual se proyecta en Ajna.

Entonces, si no se trata de desprenderse del ego, entonces de qué se trata en términos de la evolución y dentro de esto, de la espiritualización de la conciencia? Se trata de que el ego se alinee progresivamente con el Alma, de manera que progresivamente cada Alma cree una autoimagen y un ego que sean más abarcativos respecto a su propia realidad interior. Esto requiere por supuesto de muchas vidas, debido a que en la medida que la conciencia individual deviene consciente de más dimensiones, contenidos o estados interiores, esos contenidos, estados, etc., requieren de elaboración consciente, de manera de poder ser integrados en la autoimagen/ego.

Existe a la vez el riesgo, cada vez, de que las nuevas formas de verse a sí mismo, resultantes de la evolución de cada cual, se constituyan a su vez en una fuente de seguridad emocional o psicológica, y generen apego y resistencia al cambio.

Por supuesto, los niveles de resistencia al cambio o la evolución a nivel de la estructura de personalidad son relativos a cada caso, yendo desde lo que sería una orientación a cooperar con el intento evolutivo en curso, a una resistencia al cambio que puede ser prácticamente absoluta  a veces. En cada caso, el grado de resistencia al cambio a este nivel estará reflejado en la carta natal en total, y específicamente, en el arquetipo de la Luna. Por poner un simple ejemplo, la Luna situada en un Signo mutable puede ser naturalmente adaptable y capaz de cambiar. Si la Luna está en un Signo fijo, entonces existirá mayor resistencia a cambiar. Cada caso debe, sin embargo, se analizado en detalle, comenzando por Plutón, los Nodos, sus regentes, etc., como dijimos al comienzo y como desarrollaremos más delante de forma detallada.

Como astrólogos, siempre debemos evaluar el nivel de resistencia al cambio, la resistencia del ego, y la fuerza y la flexibilidad del ego, del cliente. Esto es necesario para saber de qué forma puede impactar en el cliente la información que les entreguemos basada en la carta natal.  

De dónde viene en último término la resistencia a cambiar, y la rigidez y resistencia del ego? La resistencia del ego y la dificultad emocional para abrazar la necesidad de cambio a nivel de la personalidad proviene en último término de la naturaleza dual de deseos del Alma. Plutón, el Alma, está definido interiormente por una dualidad de deseos. La naturaleza dual de deseos del Alma-Plutón, significa simplemente que el Alma naturalmente, a lo largo de su proceso evolutivo, genera deseos de todo tipo. Esos tipos de deseos externalizan la conciencia, la llevan hacia afuera para investir o cargar objetos externos de todo tipo: posesiones materiales, relaciones, estatus social, etc. Al mismo tiempo, existe en el Alma el deseo de la conciencia de encontrar su propia fuente interior, su propio origen dentro de sí misma. A lo largo del viaje evolutivo, a través de muchas muchas vidas, el Alma experimenta grados relativos de satisfacción al conseguir los objetos que persigue. Por ejemplo, un mejor trabajo, un nuevo amante, etc. Sin embargo, esa satisfacción no es total, permanente, o absoluta, sino sólo parcial, transitoria o efímera, y relativa. Cuando la conciencia obtiene sus objetos y experimenta esa satisfacción/insatisfacción relativas, en cierto punto deja ir esos deseos-ya nos desea- y comienza a desear algo más. Tal como un niño cuando quiere un juguete nuevo, y después cuando lo tiene, tras unos pocos días, comienza a desear otro. De la misma forma, cada vez que queremos algo, nos parece que ese algo realmente hará una diferencia, realmente nos dará satisfacción. Y sin embargo, como todos sabemos, esa satisfacción es muy limitada.

Así, a través de dejar ir sus objetos de deseo debido a la satisfacción relativa que estos entregan, en cierto punto comienza a dominar en la conciencia el único deseo que es de naturaleza distinta: el deseo de retornar a la Fuente, que es el único deseo que puede conducir a una satisfacción completa, absoluta, y permanente.
La naturaleza dual de deseos del Alma es intrínseca al arquetipo de Plutón. Existe en el Zodiaco natural una inconjunción natural entre Escorpio y Aries, y a la vez Aries está en cuadratura natural con Cáncer. Estos símbolos se correlacionan con la crisis-inconjunción- de la encarnación, y como el hecho de encarnarse y nacer pueden gatillar inseguridad emocional. Esto se llama en términos psicológicos ‘angustia de separación del vientre de la madre’. Aries se correlaciona como arquetipo con los deseos de separación conscientes que son causa de la presente encarnación. Aries se correlaciona a su vez con el sentimiento de ser especial, de tener algo especial que descubrir, el sentido de un destino extraordinario o fuera de lo común. La cuadratura inherente entre Aries y Cáncer en el Zodiaco se correlaciona a este nivel con la manera en que la crisis de la encarnación o el nacimiento, como experiencia de separación, puede gatillar inseguridad emocional que luego intensifique, como una defensa, el sentimiento de separación, o de ser totalmente especial y distinto de manera de no poder ver o sentir las conexiones naturales que existen con los demás. Esto ocurre así, y da lugar a la creación de egos más ‘separados’ que lo que es natural, debido a las dinámicas patriarcales – Capricornio – que crean inseguridad emocional durante el desarrollo temprano de los niños porque no son capaces de satisfacer las necesidades emocionales naturales que ellos tienen. En contextos naturales, matriarcales, los niños desarrollaban naturalmente personalidades/egos sanos y flexibles, y si bien cada persona tenía una auto-imagen individual, nadie se veía a sí mismo como alguien tan distinto o separado de todos y todo lo demás. En tiempos patriarcales, en cambio, existen egos que literalmente se creen dioses o diosas, y esta, de nuevo, es esencialmente, en primer lugar, una respuesta a la inseguridad y la angustia de separación.  

A través de observar estos arquetipos en cualquier carta natal – la Luna, Marte, Escorpio, Capricornio - podemos evaluar la intensidad de los deseos de separación, los niveles de inseguridad emocional en el entorno de desarrollo temprano, y su impacto en el tipo de estructura de ego que el Alma ha creado para su vida presente, y por qué.

Si alguien tiene preguntas o comentarios sobre esto, por favor, adelante.  

Bendiciones, Gonzalo

www.gonzaloromero.org
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